Por qué es importante la accesibilidad cognitiva en los centros educativos

Todos nos movemos y convivimos en diferentes espacios en nuestro día a día, como nuestra casa, el trabajo, cafeterías o la escuela, y utilizamos objetos más o menos complejos por sus características, para desarrollar determinadas actividades cotidianas, dentro o fuera de estos espacios. La gran mayoría de personas (adultos y niños) pueden llegar a desenvolverse en cualquier entorno haciendo uso de él y sus utensilios con facilidad, pero cuando existen alteraciones cognitivas en nosotros que pueden dificultar que nos desenvolvamos en nuestro medio de forma independiente y segura, la calidad de nuestra vida se puede ver alterada. En este artículo trataremos de explicar qué es la accesibilidad cognitiva y la importancia de esta en las escuelas y otros centros educativos.

¿Qué es la accesibilidad cognitiva?

La accesibilidad cognitiva es un concepto relativamente reciente. En el año 2003, se comenzó a hablar de “accesibilidad universal”, haciendo referencia a “la condición de igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal de personas con discapacidad que deben cumplirse en los entornos, procesos bienes, productos y servicios, así como los objetos, instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad y comodidad y de la forma más autónoma y natural posible” (Ley 51/2003, 2 de diciembre). El nacimiento de este concepto fue muy significativo para acercarnos a la accesibilidad cognitiva de la que hablaremos a continuación.

Hasta no hace mucho, los espacios se diseñaban prácticamente sólo bajo criterios como la estética. Las personas eran las que debían poner de su parte para adaptarse a las exigencias del medio en el que se movían, sin tener en cuenta la variabilidad de las mismas en cuanto a sus capacidades biológicas, psicológicas o sociales.

Actualmente el paradigma continúa avanzando, y se diseñan espacios pensando en la variabilidad de los individuos, ofreciendo espacios no sólo fáciles de utilizar si no también seguros para moverse en ellos. Es así como en un principio el foco fue directamente a la adaptación de entornos para personas con problemas de funcionamiento físico, para después, contemplar también las dificultades cognitivas. De esta manera es como realmente surgió y se desarrolló el concepto de accesibilidad cognitiva, un término reciente, fruto del debate de muchos profesionales y cuya definición podemos ofrecer gracias a Belinchón, M. et al, (2004), quienes valoran la accesibilidad cognitiva como “la propiedad que tienen entornos, procesos, bienes, productos servicios, objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos que resultan inteligibles o de fácil compresión”.

La accesibilidad cognitiva en el contexto de los centros educativos

Cada vez más presente, la accesibilidad cognitiva es hoy en día considerada una condición para la inclusión, no solo en “el mundo de los adultos” sino también en las escuelas e institutos. Aprender la importancia de la accesibilidad cognitiva en entornos escolares puede resultar un cambio importantísimo en el desarrollo vital de aquellos niños con determinadas discapacidades, que tienen problemas para entender el entorno en el que se encuentran.

En un entorno educativo, la accesibilidad física implica que los alumnos puedan desplazarse por el lugar, entrar y salir fácilmente de ellos, o coger y manipular sin problemas los objetos y utensilios que encuentra en el espacio. La accesibilidad cognitiva relacionada a los espacios implica que los alumnos comprenden el significado de esos lugares y sus objetos, es decir, que conocen y comprenden cómo son, en qué se parecen o se diferencian, qué puede hacer en ellos y con ellos ( y qué no, es decir, su utilidad y funcionalidad), y qué normas sociales o culturales se les asocian.

Cuando la accesibilidad cognitiva se refiere a las materias educativas o libros de texto utilizados, el término que se suele utilizar es el de “fácil lectura”. En su significado, viene implícito que el alumno debe tener cero o el menor número posible de dificultades para identificar y entender el significado de cada una de las palabras que encuentra en el texto, así como entender su relación sintáctica con otras palabras (como por ejemplo, distinguir entre sujeto y predicado). Además, debe poder relacionar el significado lingüístico del escrito con su conocimiento previo, y poder distinguir la intención comunicativa del mismo o su adaptación al contexto de forma sencilla.

Por lo tanto, en espacios educativos, no solo las aulas y demás lugares deben de ser fáciles y útiles a nivel cognitivo, sino también la forma en la que se enseñan las asignaturas y los materiales que se utilizan para ello, creando recursos que favorezcan los procesos cognitivos como la atención, la memoria, el lenguaje, la resolución de problemas y el conocimiento sobre el espacio.

Los espacios y materiales accesibles hacen posible que, tanto personas con discapacidades o trastornos mentales/de desarrollo, como personas sin ellos, puedan hacer uso de los espacios y materiales del centro con autonomía y seguridad, haciéndolos partícipes de su contexto social, lo que mejorará su desarrollo intelectual y emocional.

Mejorar la accesibilidad cognitiva en los centros educativos

Comprender el mundo en el que vivimos, los entornos en los que nos movemos, así como los objetos y personas que los habitan, es una necesidad básica de las personas desde que nacen. De igual forma, necesitamos saber orientarnos en el espacio y tiempo, entender lo que otros hacen o dicen, o comprender por qué nosotros mismos hacemos o decimos lo que hacemos y decimos. Todas esas capacidades cognitivas nos permiten ser autónomos y actuar de forma intencional, consiguiendo un desarrollo básico de nuestro bienestar emocional, y por ende, ganando en calidad de vida. Conocer el entorno nos proporciona seguridad y sensación de control, lo que beneficia a la autodeterminación y fomenta la participación, ya que es una puerta de entrada a la participación social

Si generamos entornos educativos comprensibles para todos los alumnos, se consigue crear espacios inclusivos, donde todos son capaces de respetar a los demás. Es más, la posibilidad de fácil acceso y comprensión  de los entornos y servicios de uso público se encuentra recogido como derecho universal, en el Artículo 9 de la Convención sobre los Derechos de Personas con Discapacidad, aprobada por la Asamblea General de la ONU en diciembre del año 2006, y en vigor en España desde el 30 de marzo del año 2007. Aún así, no todos los centros educativos de nuestro país están preparados para una buena accesibilidad cognitiva.

¿Qué podemos hacer para mejorar la accesibilidad cognitiva en centros educativos?

Para mejorar la accesibilidad cognitiva dentro de los centros educativos, es importante prestar atención a (al menos) tres aspectos:

  • La lectura fácil: se trata de una forma de hacer los entornos más comprensibles a nivel psicológico, dejando a un lado las barreras para llegar al entendimiento, motivar el aprendizaje y la participación. Esto conlleva el acceso a la información de las personas con diversidades intelectuales o de aprendizaje. Por ejemplo: aumentando el interlineado entre frases, introducir un tipo de letra de mayor tamaño al habitual, utilizar imágenes fotográficas o lo más realistas posible, evitando palabras complicadas, o los conceptos abstractos.
  • La señalización en los espacios: utilizar señalización a través de imágenes favorece la accesibilidad cognitiva de todos los alumnos, ya que, debemos tener en cuenta que no todos comprenden el texto, saben leer o hablan el mismo idioma. Para ello es recomendable acompañar las señalizaciones de texto con imágenes claras, pictogramas sencillos y fáciles de descifrar, diseñados siempres bajo un criterio acordado y que pueda ser reconocible por la mayoría.
  • La orientación espacial: los métodos de wayfinding u orientación espacial también facilitan la accesibilidad cognitiva. Por ejemplo: ¿los alumnos sabrían llegar desde casa al colegio?, ¿la entrada a la escuela está correctamente señalizada como para identificarla como centro educativo?, ¿los alumnos saben dónde deben colocarse para formar la cola en el patio?, ¿hay alguien que pueda guiarlos a la entrada del centro?, ¿está señalizada la forma de llegar al comedor?. Estos son solo algunos ejemplos de cómo la señalización de espacios y recorridos puede ayudar a los alumnos con la identificación espacial y del entorno, pero existen muchos otros que puedes atender y mejorar en la cotidianidad de un centro educativo.

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