Cómo se identifica el autismo en la persona adulta

El trastorno de espectro autista (TEA) es uno de los trastornos del desarrollo neurológico más comunes en la población. En la mayoría de situaciones, las personas autistas suelen recibir un diagnóstico de este espectro durante la infancia. Sin embargo, aún hay personas que han llegado a la edad adulta padeciendo TEA sin haberse diagnosticado. Recibir un diagnóstico de espectro autista a tiempo puede ser útil por muchas razones, pero particularmente porque aporta a las personas un mejor y mayor acceso a servicios y mejor relación con su entorno, así como más herramientas de apoyo.  Sigue leyendo y te contamos cómo se identifica el autismo en persona adultas, las ventajas de poder acceder a un diagnóstico y tratamiento adecuados, así como algunas claves para acompañarlos hacia el bienestar emocional.

El autismo en adultos: cómo identificarlo

Las personas con autismo, por lo general, pueden encontrar un desafío en todos aquellos aspectos relacionados con la comunicación e interacción social. Pueden tener dificultades para relacionarse con otras personas, o comprender las emociones de los demás. Además, pueden tener patrones de comportamiento o pensamiento poco flexibles, y a menudo convierten sus acciones en repeticiones continuas. Hay síntomas del TEA que en la infancia son tan leves, que provocan que esos niños crezcan sin un diagnóstico, y en ocasiones, complicando aún más el trastorno a medida que pasa el tiempo.

¿Como se puede identificar el trastorno del espectro autista en adultos? Los signos y síntomas más comunes de TEA en adultos pueden incluir:

  • Cierta torpeza.
  • Dificultad para mantener una conversación.
  • Dificultad para hacer o mantener amistades de forma cercana.
  • Incomodidad durante el contacto visual
  • Interés casi extremo en un tema o suceso en particular, como determinados momentos de la historia.
  • Conflicto a la hora de regular las emociones.
  • Monólogos y repetición frecuente sobre el mismo tema.
  • Hipersensibilidad a sonidos u olores que no molestan a los demás.
  • Ruidos involuntarios y repetitivos, como el carraspeo de garganta.
  • Problemas para comprender el sarcasmo o las frases hechas.
  • Preferencia por actividades en solitario.
  • Problemas para detectar las emociones de los demás.
  • Algunas dificultades para comprender las expresiones faciales o el lenguaje corporal
  • Dependencia a las rutinas diarias, y dificultad para lidiar con imprevistos.
  • Ansiedad social.
  • En algunos casos, altas capacidades en matemáticas o disciplinas relacionadas.
  • Necesidad de ordenar de una manera específica.

Las personas con autismo, por lo general, no tendrán todos los signos y síntomas anteriormente mencionados: pueden experimentar otros que no se encuentren en la lista. Es importante tener claro que los síntomas del adulto autista varían de persona a persona. Es más, podrían variar incluso según si es hombre o mujer.

Las mujeres autistas pueden mostrar mayor tranquilidad y afrontar de mejor forma las situaciones sociales que los hombres. Por eso, es posible que en ocasiones resulte más complejo diagnosticar el TEA en mujeres.

El diagnóstico del autismo en personas adultas

Buscar un diagnóstico de TEA como persona adulta puede ser complicado por varias razones:

  • Es posible que, si en su momento no se detectó, sea porque los síntomas eran leves. Si esos síntomas siguen siendo leves puede que el diagnóstico sea una tarea complicada para el profesional que lo trate.
  • Es posible que al haber convivido tanto tiempo con los síntomas del autismo, la propia persona haya logrado “disfrazar” los síntomas.
  • No existe un método exacto o establecido para el diagnóstico de TEA en adultos, aunque es algo que puede cambiar en el futuro.

Si una persona cree que tiene síntomas de autismo, puede comenzar poniéndose en manos de un médico y realizar una serie de pruebas de evaluación. El médico o profesional encargado intentará determinas si se trata de TEA mediante las siguientes acciones:

  • Indagar sobre sus síntomas, tanto actuales como en la infancia.
  • Observar mucho e interactuar con la persona.
  • Hablar con sus seres queridos.
  • Comprobar otras condiciones de salud, físicas o mentales, que puedan estar causando determinados síntomas.

Si no existe una condición física o mental responsable de los síntomas, en este caso el médico puede derivar al paciente a un psiquiatra o psicólogo para que sí pueda realizar un diagnóstico. Estos utilizarán herramientas como el AQ-10 (Autism Spectrum Quotient, 10 items), un cuestionario que ayuda a los profesionales a agrupar los síntomas y puntuarlos para determinar el diagnóstico.

También es importante tener en cuenta que si los síntomas no estuvieron presentes durante la infancia, y comenzaron a partir de la adolescencia o edad adulta, esté indicándonos una condición cognitiva o mental que no es necesariamente TEA.

Beneficios del diagnóstico en TEA

Si bien, a primera vista el diagnóstico de autismo en adultos puede ser más complicado, sí es cierto que brinda algunas ventajas:

  • Encontrar un diagnóstico puede ofrecer un gran alivio y explicación a los “desafíos” que la persona ha podido experimentar a lo largo de toda su vida.
  • Aporta al entorno, amigos y familiares, recursos para afrontar mejor la situación y comprender cómo vivir y relacionarse con una persona con TEA.
  • Abre la posibilidad y acceso a muchos servicios y beneficios útiles, por ejemplo en el entorno laboral o la universidad.
  • Puede reemplazar un diagnóstico erróneo, como suele ocurrir confundiéndose con TDAH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad).

Algo que debemos tener en cuenta es que no todos los adultos que padecen autismo sin diagnosticar pueden querer o necesitar un diagnóstico. Es importante respetar las necesidades  y los deseos de la persona en cuestión.

Algunos consejos para familiares y amigos de adultos con autismo

Si eres familiar o amigo de una persona con autismo, seguramente te hayas preguntado qué puedes hacer por él y cómo puedes ayudarle. En primer lugar, será importante que entiendas qué es este trastorno y sus características básicas. Si esa persona acude a un profesional y se encuentra bajo un tratamiento, puedes hacer mucho para acompañar y contribuir a su bienestar desde el aspecto emocional. A continuación te aportamos algunas claves para favorecer el bienestar emocional de ambas partes:

  • Habla con esa persona utilizando la misma forma que solías utilizar antes de saber que era alguien con TEA.
  • Preocúpate por conocer esas cosas que le hacen sentir bien.
  • Presta atención a estas posibles señales de alarma: conductas que aparecen de forma repentina y antes no existían, empeoramiento de síntomas que ya estaban presentes, o cambios en su respuesta a los tratamientos habituales.
  • Preocúpate de tu propio bienestar emocional, especialmente si eres un importante apoyo para esa persona.
  • Ayúdale con su autoestima y le estarás ayudando en su bienestar emocional: utiliza mensajes positivos sobre él, demuéstrale afecto, haz uso del sentido del humor cuando aparezcan errores, no le juzgues ni critiques, y mucho menos, le compares con otra persona.
  • Sé paciente, en ocasiones sufren ecolalia y pueden estar limitados a la hora de expresarse. Por eso deberás fijarte mucho más en su lenguaje corporal para interpretar sus emociones (retraimiento, agitación, etc).
  • Cuando creas que las cosas han empeorado, anímale a pedir ayuda profesional.

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