El desarrollo de bebés con Síndrome de Down

¿Te preguntas cómo crecerá tu hijo con síndrome de Down? Las personas con síndrome de Down experimentan dificultades del aprendizaje que conducen a retrasos en muchas áreas del desarrollo. Sin embargo, no todas las áreas de desarrollo se ven afectadas por igual. En este artículo hemos preparado una descripción general sobre cómo es el desarrollo de los bebés con síndrome de Down a medida que crecen física, cognitiva y socialmente. 

El Síndrome de Down en la infancia

Los niños con síndrome de Down tienden a crecer y desarrollarse física y cognitivamente a un ritmo más lento que otros, pero socialmente tienden a ser similares a los niños sin esta alteración genética. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la incidencia estimada de síndrome de Down es 1 de cada 1.100 nacimientos vivos en todo el mundo. Es decir, cada año nacen de 3.000 a 5.000 niños con ese trastorno cromosómico

Es probable que tengas muchas  preguntas sobre el desarrollo de tu hijo con síndrome de Down. A continuación te explicaremos lo que debes conocer sobre su crecimiento.

El crecimiento físico y el desarrollo son más lentos en niños con síndrome de Down

Los niños con síndrome de Down tienden a crecer y desarrollarse a un ritmo más lento que otros niños. Si bien cada niño es diferente, una de las primeras cosas que los padres notarán acerca de su hijo con síndrome de Down es van más despacio al alcanzar objetivos. Cuando se trata de gatear, caminar y hablar, los bebés con síndrome de Down seguro que alcanzarán esos mismos hitos, igual que otros niños, pero es probable que les lleve más tiempo.

Por ejemplo, gatear generalmente es algo que puede comenzar cuando el bebé tiene aproximadamente 8 meses y medio. Para un niño con síndrome de Down, puede que no sea hasta que tenga 18 meses. Los bebés con síndrome de Down empiezan a caminar alrededor del mes 28, mientras que otros niños generalmente comienzan alrededor de su primer cumpleaños. Por lo que, a rasgos generales, lo que debes esperar es que el niño tarde el niño tarde más en alcanzar los objetivos físicos y en muchas ocasiones necesite el soporte de un fisioterapeuta.

Los padres y cuidadores de niños con síndrome de Down también notarán que los niños no desarrollan habilidades motoras de la misma manera que otros niños debido a ciertas características físicas, que incluyen un bajo tono muscular y fuerza, y una mayor flexibilidad de las articulaciones.

El aprendizaje es más lento para los niños con síndrome de Down

Al igual que con el desarrollo físico, el aprendizaje también es más lento para los bebés con síndrome de Down. Al tener ciertas dificultades físicas, no pueden explorar el mundo que los rodea como lo hacen otros niños, y eso puede afectar a su aprendizaje.

Los niños con síndrome de Down también abordan el aprendizaje de manera un poco distinta y se benefician enormemente del aprendizaje visual. A menudo, puede ser tan fácil como adjuntar una señal visual a una palabra para que el niño la entienda.

Los niños con síndrome de Down pueden tener problemas para hablar con claridad, comprender la gramática y la formación de las oraciones. La lectura es una habilidad que adquieren de forma relativamente fácil, pero las habilidades numéricas y la retención de información verbal en su memoria a corto plazo pueden ser más complicadas.

Con el paso del tiempo, las dificultades en el aprendizaje serán más notorias. Por eso la adolescencia, que ya es difícil para cualquier persona, puede ser especialmente complicada para aquellas con síndrome de Down.

El desarrollo social generalmente no se retrasa en niños con síndrome de Down

El desarrollo social es por lo general bueno. A diferencia del desarrollo físico, cognitivo y psicológico, cuando se trata del desarrollo social, muchos niños con síndrome de Down se alinean más estrechamente con los plazos de los niños sin síndrome de Down. Los bebés con síndrome de Down suelen ser muy afectuosos, y su primera sonrisa, por lo general, ocurre sólo una o dos semanas después que otros niños.

A menudo, los niños con síndrome de Down aprenderán el comportamiento social de otros, ya sean amigos en la vida real o de personajes en la televisión. Sin embargo, no todos los niños con síndrome de Down tendrán buenas habilidades de carácter social. Algunos podrían necesitar ayuda para relacionarse con sus compañeros, y otros podrían volverse más o menos sociales con el tiempo. El papel de los padres para facilitar las relaciones también es importante y cambia con el tiempo.

Cuando un niño es más pequeño, los padres juegan un papel muy importante para ayudarlo a socializar y hacer amigos. Son ellos los que marcan las pautas y los tiempos de, por ejemplo, los juegos. A medida que el niño va creciendo, será positivo alentar la independencia y la decisión propia.

Los padres pueden enseñar al niño las habilidades que necesita para seguir la vida por su cuenta a medida que vaya madurando, tanto desde una perspectiva práctica (como vestirse y cocinar) como socialmente (por ejemplo, para obtener conciencia de las señales sociales y el comportamiento adecuado con las personas).

Aunque existen muchas diferencias entre el crecimiento y el desarrollo de un bebé con síndrome de Down y el de un bebé sin este síndrome, también es importante no obsesionarse con ello. Las personas con síndrome de Down se parecen más al resto de lo que prejuzgamos. Un niño con síndrome de Down tiene los mismos deseos, los mismos temores y los mismos intereses que otros niños. ¿Por qué señalar las diferencias? Por una sencilla razón: reconocer y tener en cuenta las diferencias nos es útil a todos (padres, educadores, amigos, familiares, etc.) para identificar dónde pueden necesitar más apoyo, y de esta forma ofrecerlo. Es la única forma de idear enfoques y terapias de enseñanza más eficaces para ellos.

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