Tipos de diversidad funcional

Aquellos con diversidad funcional son personas que padecen algún tipo de dificultad que les causa problemas con el desarrollo de su vida diaria. Se diferencian varios tipos de discapacidad y su grado de afectación es también variado. En este artículo hablaremos de los tipos de diversidad funcional, los grados en los que se suelen dar y trastornos relacionados con ellos. Pero primero, vamos a conocer el concepto principal.

¿Qué es la diversidad funcional?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la palabra discapacidad abarca deficiencias, limitaciones y restricciones que puede sufrir una persona.

Sin embargo, durante la última década ha ido aumentando el uso del concepto “diversidad funcional”, siendo considerado un equivalente de discapacidad, aunque con una connotación más políticamente correcta.

De este modo, se entiende que la diversidad funcional implica dificultades que afectan a la estructura corporal, crea limitaciones para realizar acciones cotidianas y dificultades a la hora de mantener relaciones sociales entre iguales.

Para poder profundizar en la diversidad funcional y sus tipos, creemos importante tratar distintos conceptos relacionados dentro de esta idea:

  • Deficiencia: tratada como la pérdida de una estructura o función, ya sea mental o física.
  • Discapacidad: limitación o ausencia completa en la realización de una determinada actividad.
  • Minusvalía: situación desventajosa consecuencia de una deficiencia o discapacidad que supone afectación en la vida diaria.

¿Cuáles son los tipos de diversidad funcional?

Se suele tener la creencia de que las discapacidades son una condición de condición muy grave y permanente. Aún así, el grado en el que una persona pueda padecer esta clase de dificultades puede ser muy variado, incluso llegar a superarla.

No solo la ceguera o dificultades de tipo intelectual, como el Síndrome de Down, son ejemplos de diversidad funcional. El romperse una pierna, sufrir miopía o incluso problemas de coordinación, están incluidas dentro de la definición de diversidad funcional.

A continuación diferenciamos los tipos de diversidad funcional, con algunos ejemplos:

Física o motriz

La discapacidad física o motriz supone una dificultad para ejecutar movimientos, lo que afecta en la capacidad para moverse, en el equilibrio, el uso de objetos o hasta para poder hablar y respirar.

Las causas tras este tipo de diversidad pueden ser distintas, donde se reconocen problemas óseos, musculares, en la formación de miembros, o también podría darse la situación de haber sufrido algún accidente que perjudicó a la integridad física de la persona.

Otra de las causas tras este tipo de discapacidad es el hecho de haber sufrido problemas en la corteza motora, estructura cerebral directamente encargada de los movimientos.

Para poder ayudar a las personas que padecen este tipo de discapacidad es necesario detectar aquellos obstáculos que puedan haber en su día a día, como por ejemplo ascensores no adaptados a las sillas de ruedas, escaleras o cualquier tipo de lugar de difícil acceso.

Algunas enfermedades y trastornos en los que se puede dar la diversidad de carácter motriz son:

  • Espina bífida.
  • Esclerosis múltiple.
  • Acondroplasia.
  • Lesión medular.
  • Párkinson.
  • Parálisis cerebral.
  • Distonía muscular.

Visual

La diversidad funcional del tipo visual puede englobar tanto la ceguera en sí como otros tipos de problemas de visión más leves. En la ceguera la persona no ve absolutamente nada o, como mucho, puede intuir siluetas. El hecho de necesitar usar gafas para ver mejor es, aunque pueda sorprender a muchos, un tipo de deficiencia que se engloba dentro de la diversidad funcional visual.

Las causas más habituales suelen ser cataratas, problemas oculares fácilmente corregibles (miopía, estrabismo e inflamaciones en los ojos). Esta clase de dificultades suelen aparecer con mayor asiduidad a partir de los 50 años, aunque también es posible que se diagnostiquen antes. La diabetes también es una de las causas más comunes de algunos tipos de cegueras.

¿Qué se puede hacer para ayudar a personas con dificultades visuales? Las acciones posibles son variadas. En los casos más leves se puede recurrir a medidas correctivas, como las gafas, luces especiales o textos con letras más grandes. Por otro lado, también se puede recurrir a la cirugía ocular.

En este sentido, el sistema Braille ha sido de gran ayuda para las personas con ceguera total o parcial, ya que les ofrece la posibilidad de leer sin necesidad de ver. De esta forma, pueden llevar a cabo tareas tan cotidianas como poder leer un libro, hacer la lista de la compra o tener acceso a periódicos.

Auditiva

El concepto de discapacidad auditiva es muy amplio, y se utiliza englobando a todas aquellas personas que han sufrido algún tipo de pérdida en su audición. Esta pérdida o daño puede ser profundo, como es el concepto de cofosis (pérdida total de la audición), o también leve, como en la hipoacusia (pérdida de la capacidad auditiva en menor o mayor grado).

Pueden ocurrir casos en los que la persona tenga dificultades auditivas en un solo oído (unilateral) o en ambos (bilateral).

Los diagnósticos de discapacidad auditiva se hacen normalmente a través de una audiometría, una técnica que da la posibilidad de conocer el estado de la habilidad auditiva de una persona.

Las causas tras este tipo de discapacidad pueden ser muchas, como por ejemplo la rubéola materna, o padecer sordera hereditaria. Incluso, pueden ocurrir después de traumatismos o accidentes en la zona.

Si este tipo de dificultad aparece antes de haber aprendido el lenguaje, puede ser un factor muy perjudicial para que pueda adquirir la capacidad oral de su entorno.

Lo que sí está claro es que las personas con diversidad auditiva pueden realizar perfectamente las tareas cotidianas de cualquier persona de forma satisfactoria si se les facilita medidas para poderles mejorar la vida. Por ejemplo: que utilicen prótesis auditivas, el lenguaje de signos y muchos apoyos visuales.

Intelectual y psíquica

Aquí debemos hacer una distinción entre lo que se entiende por diversidad intelectual y lo que se entiende por psíquica.

La diversidad funcional intelectual significa que la persona presenta dificultades cognitivas. Este concepto ha sido el encargado de sustituir a la expresión “retraso mental”, la cual se considera con cierto aire despectivo. Implica problemas de adaptación y dificultades de aprendizaje. Pero también puede coexistir con otros tipos de discapacidades, ya que hay muchos trastornos en los que existen problemas intelectuales que suponen además otro tipos de dificultades.

Cuando hablamos de diversidad intelectual también puede simplemente implicar un desarrollo más lento en el aprendizaje. Hay niños que pueden tardar significativamente más comparado con niños de su misma edad en hablar, caminar, adquirir habilidades de lectoescritura, etc.

Los factores que marcan las causas de los problemas intelectuales pueden ser muy variados, desde problemas con los cromosomas, desnutrición o traumatismos craneoencefálicos.

Algunos ejemplos en los que hay diversidad funcional de tipo intelectual son:

  • Síndrome de Klinefelter.
  • Síndrome de Down.
  • Síndrome de X frágil.
  • Síndrome alcohólico fetal.
  • Trastorno del espectro autista.

En cuanto a la diversidad psíquica, su concepto hace referencia a aquellas dificultades en áreas como la comunicación o las interacciones sociales. Se distingue de la diversidad intelectual porque la inteligencia en sí no se ve afectada, ya que afecta al comportamiento adaptativo. Por ejemplo, los trastornos psicológicos como la esquizofrenia o el trastorno bipolar.

Multisensorial

Existen personas que padecen tanto problemas auditivos como visuales. Se les denomina sordociegas, aunque cabe destacar que no necesariamente están exentos por completo de los dos sentidos.

La diversidad funcional multisensorial puede darse desde el nacimiento de una persona, siendo sordoceguera congénita, o se puede adquirir durante los primeros años de desarrollo, siendo una sordoceguera adquirida.

En los casos más severos, las personas con este tipo de discapacidad tienen grandes dificultades para interactuar con el mundo que les rodea, ya que no ver ni oír implica que las principales vías de adquisición de información con el mundo exterior están cerradas.

Uno de los síndromes más conocidos dentro de este tipo de diversidad funcional es el de Usher, que se caracteriza porque el niño nace con problemas auditivos y, al alcanzar  la adolescencia pierde la vista.
La necesidad de apoyo para todas las personas que padecen algún tipo de diversidad funcional empieza por identificar las barreras del entorno, identificando las condiciones de accesibilidad de los espacios (rampas, ascensores y otros servicios que faciliten la movilidad), así como adaptar productos de apoyo (silla de ruedas, carro o moto, bastón) y, en caso necesario, utilizar herramientas para la comunicación alternativa, como pictogramas. En este sentido, iLearntap puede ayudarte a transformar el local de tu negocio o institución en un lugar más accesible para todos. ¿Quieres asesoramiento? No dudes en contactar con nosotros.

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