Análisis del perfil cognitivo característico de los niños con TEA

Desde los primeros estudios realizados por Leo Kanner durante la década de los años 30, el autismo, o Trastorno del Espectro Autista (TEA) en niños sigue siendo todo un enigma complejo. Se ha avanzado mucho en su forma de entender el trastorno, tomando también como ejes para su correcto diagnóstico la alteración de la calidad en las interacciones sociales, la comunicación, así como comportamientos repetitivos. Pero además, afortunadamente, también hemos podido conocer sus características cognitivas. Este reconocimiento y recopilación de características neuropsicológicas en niños con TEA es tremendamente beneficioso a la hora de llevar a cabo una correcta planificación educativa adaptada y diseñada a las necesidades de cada niño. En este artículo te contaremos un poco más sobre cómo suele ser el perfil cognitivo de los menores con TEA según su edad.

Aspectos a tener en cuenta en el perfil cognitivo de los niños con TEA

¿Qué factores se tienen en cuenta a la hora de analizar el perfil cognitivo de los niños con autismo? ¿Cómo pueden afectar estos a su comportamiento? A continuación te contamos y detallamos seis aspectos a tener en cuenta.

En primer lugar debemos hablar de la memoria.  La memoria en los niños con TEA no se muestra como una carencia, es más, es precisamente la buena capacidad de atención focalizada que tienen lo que les posibilita en muchos casos realizar actividades de forma repetitiva. El déficit se encuentra, más concretamente, para atender a ciertas claves del entorno, desconectar la atención de ciertos estímulos, o para orientarla según se necesite. Algunos expertos hablan de dificultades en la atención selectiva a nivel social, lo cual podría explicar esa tendencia a la poca atención conjunta, o a poner más atención en objetos que en personas.

En segundo lugar, el funcionamiento perceptivo de los niños con TEA suele singularizarse por un nivel de procesamiento visual superior a la normalidad. Eso sí, presentando algunas particularidades, ya que suele focalizarse en los detalles de los estímulos en vez de en la interpretación de los mismos; por ejemplo, podrían centrarse más en las piezas de un coche de juguete que en jugar con éste. En cuanto a la percepción sensorial, también suele mostrarse distinta. Esta sería la razón por la que muchos de estos niños sienten hipersensibilidad hacia sonidos o luces o insensibilidad frente a otros aspectos, como por ejemplo al dolor. Estos patrones relacionados con la percepción sensorial están vinculados directamente con el rechazo al contacto físico con otras personas o la fijación por las estereotipias (los movimientos, posturas o frases reproducidas de forma repetitiva), cumpliendo con una simple función de autoestimulación.

En cuanto a la memoria, se conoce que esta cambia según el tipo de información que debe recordarse. Por ejemplo, los niños con TEA pueden tener muy buenas habilidades de memoria para cosas que otras personas no consideran importantes (como saberse los horarios de los trenes, aunque no coja un tren a diario), pero tener serias dificultades con la memoria declarativa, que es la que recupera recuerdos que pueden ser evocados de forma consciente. Este aspecto se incrementa cuando implica aspectos sociales relacionados con el contexto, lo cual podría afectar directamente en la comprensión de las interacciones.

En todos aquellos aspectos relacionados con el lenguaje, la mayoría de niños con TEA manifiestan un retraso en su adquisición, en casos muy graves incluso no desarrollan el lenguaje. Se piensa que el problema con el lenguaje viene relacionado con el nivel cognitivo y que afecta a otras áreas cognitivas. Por lo general, el lenguaje receptivo se ve más afectado que el expresivo. Son muy habituales las ecolalias, muchas veces con intencionalidad de demandar algo o interactuar con alguien. En casos en los que el nivel lingüístico es normal, podríamos encontrarnos con un lenguaje repetitivo, con algunas dificultades para manejar la morfología gramatical, palabras que hacen referencia a emociones o pensamientos, y para comprender la intención comunicativa y del lenguaje que no es literal. Además, otra de las características es la dificultad para comprender los cambios de rol entre la persona que habla y la que escucha, cosa que también les afecta en la adaptación social.

Finalmente, los aspectos relacionados con el funcionamiento ejecutivo también quedan afectados; esa rigidez y perseverancia características de las personas con TEA, así como los problemas para la adaptación a los cambios del contexto, se asignan a una carencia en la flexibilidad cognitiva. De la misma forma, la habilidad de planificación y de memoria operativa (en concreto la verbal) se ven perjudicadas.

Posibles características cognitivas de niños con TEA según la edad

Una de las características principales de los niños con TEA que nos podemos encontrar es que, en la mayoría de casos, los primeros signos aparezcan a edades muy tempranas. En muy pocas ocasiones suele pasar desapercibido hasta que el niño comienza la escuela. A continuación te hablaremos de algunas posibles características cognitivas que nos hablan del autismo en diferentes edades de la infancia.

Perfil cognitivo del autismo antes del primer año de vida

Desde los seis meses de vida, es posible identificar los primeros signos que formarán parte del perfil cognitivo del niño con TEA. A esta edad, se podría observar cómo el niño se muestra menos activo que el resto de su edad, y que además no suele mantener el contacto ocular. De la misma forma, es posible que resulte un bebé difícil de consolar cuando está enfadado, puesto que tienden a rechazar el contacto con los adultos.

En muchas ocasiones, se puede observar cómo no logra anticiparse a lo que sucede en su entorno. Los bebés con TEA tampoco suelen desarrollar ansiedad por separación con sus padres, algo completamente instintivo en la mayoría de los niños cuando notan que sus padres van a dejarlos solos.

Por otro lado, también es frecuente que muestren algunos retrasos en sus capacidades comunicativas. Es más, al cumplir el primer año, muchos niños con TEA son incapaces de imitar sonidos, entonar expresiones que escuchen a su alrededor o reproducir gestos. Ya desde tan pequeños, son capaces de iniciar movimientos repetitivos con sus manos.

Perfil cognitivo de un niño autista entre los 1 y 3 años

Tras el primer año de vida, el perfil cognitivo del niño y sus características ya son más evidentes. Es en esta etapa donde la mayoría de padres se da cuenta de que algo no va del todo bien. La comunicación del niño con la mayoría de personas puede ser mínima, además de mostrarse desinteresado por la relación entre iguales.

Un niño con TEA puede mostrar muy poca curiosidad por el entorno que le rodea, y muy a menudo no usa sus juguetes como debería porque no entiende el simbolismo del juego en cuestión. Es más, en esta edad muchos niños empiezan a adentrarse en el juego imaginativo, utilizando roles, en cambio un niño con autismo se decanta por el uso de juguetes que puede manipular, con especial predilección por los juegos que le dan la posibilidad de llevar a cabo movimientos repetitivos.

Entre los 1 y 3 años del niño con autismo, su capacidad y desarrollo lingüístico también puede verse atrasado, ya que aunque logren reproducir algunas frases mediante la repetición, es posible no cuente con lenguaje creativo, y utilice en muchas ocasiones combinaciones de palabras sin ningún sentido. Asimismo, quizás no acompañe con gestos el habla, cosa que dificulta la comunicación, y tampoco entienda el significado del castigo.

Perfil cognitivo del autismo en niños de entre 3 y 6 años

A partir de los 3 años, los signos pueden ser tan visibles que en la mayoría de casos llevan a un diagnóstico completo. Cuando el niño es preescolar, suele continuar mostrando evidencias de que su comunicación es limitada: quizás no usa la mirada, ni la postura, y mucho menos se expresa para entablar relaciones.

A los seis años, quizás a un niño con TEA todavía le cueste entender los gestos del resto de personas y los conceptos abstractos. En esta etapa se agravan los problemas con el lenguaje, ya que, aunque puede utilizar algunas frases, rara vez será de la forma correcta. Le cuesta comprender el significado de las palabras en su totalidad, por lo que también puede tener dificultades para mantener una charla con él, o con otro niño de la misma edad.
En aspectos psicomotrices, es posible ver de forma más clara la torpeza al caminar, y también puede observarse en algunos casos que mueven sus manos y brazos de forma constante, como el aleteo de un pájaro. Además, aparece un cierto apego por las rutinas, algunas sin ninguna importancia, o se obsesionan con ciertos objetos que no tienen un determinado valor afectivo. Es posible que cualquier cambio dentro de sus rutinas cree una gran frustración.

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