Hablamos del comúnmente conocido: síndrome de Asperger

Hace algunos años había muy poca información sobre el síndrome de Asperger. Los diagnósticos se llevaban a cabo tarde en la mayoría de los casos, y no había consenso con los tratamientos. Hoy en día todavía quedan muchos retos por superar y entender dentro de este desorden, pero afortunadamente se ha avanzado e investigado más sobre su condición. A continuación, te explicamos qué es el síndrome de Asperger, cuáles son sus características, sus posibles causas, en qué consisten los diagnósticos y cómo puede ser su tratamiento.

¿Qué es el síndrome de Asperger?

Cuando conoces a alguien con síndrome de Asperger, puedes notar varias cosas de inmediato. La primera es que puede ser muy inteligente, o tanto como cualquier otra persona. La segunda, que tiene más dificultades con las habilidades sociales. 

Los médicos solían pensar en el síndrome de Asperger como un tema aparte, una cuestión separada que, hasta 2013, en la última edición del libro estándar que utilizan expertos en salud mental llamado The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5), cambió la forma en la que se estaba clasificando. Hoy en día el síndrome de Asperger (AS por su abreviación en inglés) forma parte de una categoría más amplia: los trastornos del espectro autista (TEA). Este grupo comparte algunos síntomas, por ello se los engloba entre los mismos trastornos, aun así, mucha gente sigue utilizando el término Asperger. Las personas con AS pueden presentar tres síntomas característicos: la dificultad de interacción social, tener un comportamiento repetitivo y mantenerse firmes en sus pensamientos, movidos por reglas y rutinas establecidas.

Algunas personas con AS o TEA se clasifican como de alto funcionamiento. Esto significa que estas personas no tienen dificultades del lenguaje y el desarrollo cognitivo, algo común entre estos trastornos.

En muchas ocasiones, las personas diagnosticadas con AS tienen una inteligencia completamente normal, o incluso superior a la normal. No se trata de un trastorno curable, pero su diagnóstico e intervención tempranos pueden ayudar al niño a establecer conexiones sociales, alcanzar su potencial y llevar una vida completamente productiva.

Síndrome de Asperger: posibles causas

No se conocen datos exactos que expliquen las causas de los trastornos del espectro autista, pero sí existen razones que apuntan a motivos genéticos o hereditarios con otros trastornos, como el síndrome de Rett o el síndrome del cromosoma X frágil.

A través de los estudios durante el transcurso de los años, se ha podido llegar a algunas conclusiones respecto a los factores de riesgo frente al Asperger:

  • Padecer síndrome del cromosoma X frágil.
  • En la mayoría de casos se conocen antecedentes familiares, lo que podría relacionarse con la teoría del componente genético.
  • Tener esclerosis tuberosa.
  • Bebés nacidos antes de las 26 semanas de gestación.

Síntomas comunes del síndrome de Asperger

Los primeros síntomas se pueden ver pronto. Lo primero que se podría notar de un niño con AS es la imposibilidad de hacer contacto visual o la incomodidad en situaciones sociales (como no saber qué decir o cómo responder cuando hablan con él). Puede que pase por alto señales sociales obvias para otras personas, como el lenguaje corporal o las expresiones faciales. Por ejemplo, no darse cuenta de que si alguien se cruza de brazos y frunce el ceño, puede que esté enfadado.

Otro de los síntomas característicos se encuentra relacionado con la demostración de emociones, ya que es distinta a la habitual. Puede que parezca que no es feliz porque no sonríe, o hablar de una forma plana o incluso robótica, sin poner énfasis en sus expresiones.

Es posible que desde pequeño comience a hablar sobre sí mismo durante la mayor parte del tiempo y se centre con bastante intensidad en un mismo tema, llegando incluso a repetirse. Lo mismo puede suceder con su motricidad: algunos niños comienzan a repetir movimientos desde que solo tienen unos meses.

Suelen ser personas contrarias al cambio. Por ejemplo, comiendo lo mismo para desayunar todo los días o tener problemas para cambiarse de clase durante el transcurso de la rutina escolar.

El diagnóstico del síndrome de Asperger

Si crees que tu hijo cumple con algunos síntomas descritos en el apartado anterior, lo mejor que puedes hacer por él es llevarlo a su pediatra. Él puede derivarlo a un experto en salud mental que esté especializado en TEA, como por ejemplo:

  • Psicólogos. Diagnostican y tratan problemas relacionados con las emociones y el comportamiento.
  • Neurólogo pediátrico. Especialistas en afecciones cerebrales.
  • Pediatras del desarrollo. Especializados en problemas del habla y el lenguaje, así como otros problemas de desarrollo.
  • Psiquiatras. Tienen experiencia en problemas de salud mental y están habilitados para recetar medicamentos para tratarlos.

El AS a menudo se trata desde un enfoque de equipo, por lo que puede que haya más de un médico dando atención a tu hijo. Es el trabajo de todos ellos tratar de hacer el mejor diagnóstico posible, gracias a pruebas y preguntas como:

  • ¿Qué síntomas tiene y cuándo los notasteis por primera vez?
  • ¿Cuándo aprendió a hablar y cómo se comunica?
  • ¿Pone habitualmente el foco en algún tema o actividad concretos?
  • ¿Tiene amigos? ¿Cómo interactúa con los demás?

Después, es probable que se realicen otras pruebas, donde se observe al niño en distintas situaciones para ver de primera mano cómo se comunica y se comporta.

¿Cuáles son los tratamientos del síndrome de Asperger?

Aunque no se pueda curar, sí es posible dotar a los niños y adultos de herramientas para mejorar su relación con el entorno y ayudarles a gestionar el trastorno. Cada persona con AS es distinta, por lo que no existe un único enfoque que funcione para todos. Es posible que el médico primero necesite probar algunas terapias para encontrar aquella que mejor se adapte a sus necesidades.

Los tratamientos podrían incluir:

  • Entrenamiento de habilidades sociales. En grupo o bien en sesiones individuales, los terapeutas pueden enseñar a los niños con AS a interactuar con los demás o expresarse de las formas más apropiadas. Las habilidades sociales se pueden aprender mejor poniéndolas en uso, y sin duda en estas sesiones el estrés y la presión pueden verse reducidos, por lo que también se pueden obtener mejores resultados.
  • Terapias del habla y del lenguaje. Ayudan a mejorar la habilidad de comunicación. Por ejemplo, aprender a utilizar un patrón normal de arriba a abajo al hablar, en vez de utilizar un tono plano. También puede recibir consejos y formas de mantener una conversación bidireccional y, poco a poco, comprender las señales sociales como los gestos de las manos y el contacto visual.
  • Terapia cognitiva conductual (TCC). Ayuda a modificar la forma en la que piensa la persona para controlar mejor sus emociones y/o comportamientos repetitivos, arrebatos, crisis u obsesiones, por ejemplo.
  • Educación y capacitación para padres. Si tu hijo está diagnosticado dentro de los TEA, en estas sesiones puedes aprender muchas de las técnicas que le enseñan a él para trabajarlas en casa. Algunas familias también acuden a un terapeuta o consejero especializado en TEA que les ayude a lidiar con los desafíos de convivir con alguien con Asperger.
  • Medicación. En general, es mejor evitar la medicación en niños pequeños.  En cuanto a los adultos, no existe ningún medicamento concreto aprobado por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS), sin embargo, hay medicamentos que pueden ayudar con otros síntomas que pueden verse relacionados con el trastorno, como la depresión o ansiedad. Un médico sabrá cómo asesorarte sobre ello.

A través de un tratamiento adecuado, un niño o adulto con síndrome de Asperger puede aprender a controlar mejor algunos de sus desafíos sociales y de comunicación a los que se enfrenta a diario, mejorando su calidad de vida.

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