Tipos de discapacidad intelectual

Las discapacidades intelectuales siempre ha sido objeto de estigmas. Se trata de un concepto que todos conocemos pero que la mayoría no sabemos utilizar correctamente, reduciendo su significado a las limitaciones que puedan padecer las personas que las sufren. Pero, ¿qué es la discapacidad intelectual?, ¿cuáles son sus causas?, ¿qué tipos de discapacidades existen? En este artículo arrojaremos un poco de luz sobre distintas cuestiones relacionadas con la discapacidad intelectual.

¿Qué son las discapacidades intelectuales?

Una discapacidad intelectual se caracteriza por alguien con un cociente intelectual inferior a 70 (siendo 100 el cociente intelectual promedio), así como con dificultades significativas respecto a la vida diaria, como el cuidado personal, la seguridad, la comunicación y la socialización.

Las personas con discapacidad intelectual pueden procesar la información de forma más lenta y encontrar dificultades a la hora de comunicarse o comprender situaciones cotidianas, así como problemas con la comprensión de conceptos abstractos, como el dinero y el tiempo.

Algunos datos sobre las discapacidades intelectuales

Las discapacidades intelectuales pueden ser causadas por una condición genética, problemas durante el embarazo y el parto, problemas de salud o factores ambientales.

Padecerla implica una serie de limitaciones en las habilidades que la persona aprende para funcionar en su vida diaria y que le permiten responder ante distintas situaciones y lugares. La expresión más evidente de una discapacidad intelectual se ve reflejada en la relación con el entorno. Por tanto, depende tanto de la propia persona como de las barreras u obstáculos que tiene alrededor.

Si logramos un entorno más fácil y accesible, las personas con discapacidad intelectual tendrán menos dificultades, y por ello, su discapacidad no será un problema.

A las personas con discapacidad intelectual les cuesta más que a los demás aprender, comprender y comunicarse. Además, se trata de una condición permanente, es decir, para toda la vida, y tiene un impacto importante en la vida de las personas que la padecen, así como en su familia.

Es importante señalar que:

  • La discapacidad intelectual no es una enfermedad mental.
  • Las personas con discapacidad intelectual son ciudadanos y ciudadanas como el resto.
  • Cada una de estas personas tienen capacidades, gustos, sueños y necesidades particulares. Como cualquiera de nosotros.
  • Todas las personas con discapacidad intelectual tienen posibilidad de progresar si le damos los apoyos adecuados.

Tipos de discapacidad intelectual

Teniendo en cuenta el CI (Cociente Intelectual) y según el DSM-V (el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) las discapacidades intelectuales pueden clasificarse en leves, moderadas, graves y profundas:

Leve (CI 50 a 70)

  • Dominio conceptual: afectación baja del pensamiento abstracto, habilidades funcionales, flexibilidad cognitiva y memoria a corto plazo.
  • Dominio social: interacciones sociales poco maduras, lo que aumenta las posibilidades de que la persona con discapacidad intelectual sea manipulada.
  • Dominio práctico: se aconseja supervisión, orientación y asistencia a la hora de realizar tareas de su vida cotidiana. Ese soporte se vuelve muy importante sobre todo en situaciones de mayor estrés.
  • Es muy normal no diferenciarlos de otros niños hasta que no son un poco más mayores.

Moderada (CI 35-40 a 50-55)

  • Dominio conceptual: necesitan ayuda o asistencia continua para finalizar actividades del día a día. Incluso puede ser necesario que otras personas hagan alguna de sus responsabilidades. Con una supervisión comedida, pueden adquirir habilidades para su propio cuidado personal. También pueden realizar trabajos que no requieren cualificación o son semicualificados, pero siempre bajo supervisión.
  • Dominio social: a la hora de comunicarse verbalmente, su lenguaje es más pobre y complejo que el de personas sin discapacidad. Esto hace que en muchas ocasiones no sean capaces de interpretar correctamente algunas claves sociales y que tengan dificultades para crear nuevas relaciones.
  • Dominio práctico: con apoyo y formación continua pueden desarrollar ciertas habilidades y destrezas.

Grave (CI 20-25 a 35-40)

  • Dominio conceptual: es muy escaso, sobre todo con lo relacionado a los conceptos numéricos. El apoyo a personas con discapacidad intelectual grave debe ser importante, constante y en muchas más áreas.
  • Dominio social: su lenguaje a nivel oral es muy básico, sus frases son gramaticalmente elementales y su vocabulario muy limitado. Del mismo modo, sus comunicaciones son muy simples, limitándose al aquí y ahora.
  • Dominio práctico: la supervisión debe ser constante para todas las tareas que tiene que realizar en su vida cotidiana.

Profunda (CI 20-25)

  • Dominio conceptual: su déficit es muy evidente. Solo tienen en cuenta el mundo físico y los procesos no simbólicos. Con las instrucciones adecuadas, pueden llegar a adquirir ciertas destrezas o habilidades viso-espaciales, como por ejemplo señalar. Las dificultades de tipo motoras y sensoriales asociadas suelen dificultar el uso funcional de objetos.
  • Dominio social: débil comprensión de la comunicación verbal y gestual. Su manera de expresarse es muy elemental, simple y principalmente no verbal.
  • Dominio práctico: la persona es totalmente dependiente en todos los aspectos. Solo en caso de no existir afectaciones motoras o sensoriales es capaz de colaborar en determinadas actividades sencillas.
  • La discapacidad intelectual profunda se encuentra en un porcentaje muy bajo de la población, es más, la mayoría de estas personas tienen una enfermedad neurológica identificada que explicaría su discapacidad.

La reflexión a la que nos lleva toda esta información es la siguiente: el papel de las instituciones es esencial si queremos crear un entorno más fácil y accesible para las personas con diferentes discapacidades intelectuales. De lo contrario, a las limitaciones que normalmente ya tienen estas personas se sumarán otras de carácter ambiental, pudiéndose remediar. Sea como sea, nunca olvidemos que antes que la discapacidad va la persona, y esa persona es alguien con sentimientos, sueños, inquietudes y con muchas cosas que aportar a quienes lo rodean. Exactamente igual que nosotros.

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