El TDAH en niños: todo lo que debes saber

El trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH) es una afección crónica caracterizada por un comportamiento impulsivo, falta de atención e hiperactividad. Por lo general, se diagnostica en la infancia, pero los síntomas del TDAH pueden continuar hasta la adolescencia y la edad adulta, por lo que también se puede diagnosticar por primera vez en adultos. Con el tratamiento adecuado, los niños y adultos con TDAH pueden vivir vidas completamente exitosas y productivas. Si quieres conocer más sobre este trastorno, continúa leyendo.

¿Cuál es la diferencia entre TDA y TDAH?

El trastorno por déficit de atención (TDA) es un término antiguo para lo que ahora se conoce como TDAH. Si bien algunas personas aún usan los términos TDA y TDAH de manera intercambiable y hablan de TDA aunque un niño solamente tenga problemas de concentrarse sin ser hiperactivo, la versión actual reconoce oficialmente el TDAH como el diagnóstico correcto.

Esta condición se conocía comúnmente como TDA hasta 1987, cuando se agregó “hiperactividad” al nombre en la tercera edición del “Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales” (MDE, o DMS en inglés). Cuando se publicó la cuarta edición revisada del MDE en 1994, el TDAH se dividió en subtipos específicos, teniendo en cuenta el hecho de que un individuo podía ser diagnosticado con TDAH sin tener síntomas de hiperactividad.

De modo que lo correcto es hablar de TDA-H, e identificar el subtipo (inatento, impulsivo o combinado).

Tipos y síntomas de TDAH

Hay tres subtipos de TDAH, como se menciona en el DSM-5. Estos son:

  1. Predominantemente impulsivo

Los niños con este tipo de TDAH en su mayoría luchan contra la hiperactividad e impulsividad, aunque también pueden tener algunos síntomas de falta de atención.

La hiperactividad incluye movimientos constantes y nerviosismo excesivo, tanto en lo físico como en el habla.

La impulsividad implica actuar sin pensar en las consecuencias, especialmente cuando esas acciones pueden ser perjudiciales y las consecuencias duraderas, y está marcada por un deseo de gratificación instantánea. En situaciones sociales, un niño impulsivo puede interrumpir más de lo habitual, impacientarse con facilidad y frustrarse a menudo por no obtener lo que quiere de forma instantánea.

  1. Predominantemente desatento o con falta de atención

Esta forma es la que solía ser (y a veces todavía lo es) llamada TDA.

Los niños que se ubican en este subtipo tienen principalmente síntomas de falta de atención, tal y como indica su nombre, aunque también pueden tener algunos problemas con la hiperactividad y la impulsividad.

La falta de atención se caracteriza por la constante lucha por mantenerse concentrado, distraerse fácilmente de una tarea y la falta de persistencia u organización. Esto puede resultar una dificultad académica y personal.

  1. Combinado

Los niños que se diagnostican en este subtipo tienen síntomas de hiperactividad, impulsividad y falta de atención. La mayoría de los niños tienen este tipo combinado, pero el síntoma más común del TDAH en niños en edad preescolar es la hiperactividad.

Los niños que son hiperactivos pueden hablar en exceso y tener problemas para quedarse quietos. En la infancia, la impulsividad puede tomar la forma de impaciencia, disrupción y dificultad para esperar un turno. La falta de atención puede incluir soñar despierto, dificultad para seguir instrucciones, olvidos en las actividades diarias y problemas para concentrarse.

¿Cómo se diagnostica el TDAH?

Aunque a muchos niños les cueste concentrarse, se distraen y actúan impulsivamente en ocasiones, estos comportamientos son más severos y más frecuentes para los niños con TDAH. Si no se diagnostican y se tratan de forma adecuada, estos comportamientos pueden afectar negativamente a su calidad de vida, ya sea en la escuela o en casa.

Para el diagnóstico, se suele realizar una evaluación exhaustiva por parte de un profesional, como un psicólogo, psiquiatra, pediatra o trabajador social clínico. Esta evaluación es necesaria para un diagnóstico adecuado que descarte otras afecciones y considere posibles afecciones coexistentes. También incluye la gravedad: leve, moderada o grave.

Durante la evaluación, es posible que el profesional en cuestión realice algunas entrevistas a su entorno más cercano para recopilar más información.

Causas y factores de riesgo para el TDAH

Los expertos no están seguros de qué causa el TDAH. La investigación sugiere que el trastorno tiene una fuerte base neurobiológica y que la herencia es un factor importante.

Algunos estudios con imágenes cerebrales que utilizan resonancias magnéticas para observar la estructura del cerebro han encontrado un conjunto consistente de circuitos neuronales que se asocian con el TDAH. Estos circuitos están relacionados con la atención sostenida, el control de inhibiciones, la motivación y la regulación de las emociones. Pero no está claro si los comportamientos de TDAH son el resultado de conexiones neuronales anormales o si existe una adaptación neuronal debido a los síntomas.

Existen varios factores que pueden aumentar la probabilidad de que un niño desarrolle TDAH:

  • La genética parece desempeñar el papel más importante. Algunos estudios han estimado que la heredabilidad puede variar del 60 al 90 por ciento. Aunque los genes específicos en juego aún no se han identificado, los científicos creen que pueden estar involucrados múltiples genes. Estos genes pueden tener que ver con los procesos de ciertos neurotransmisores, como la dopamina, que juega un papel en los sistemas de recompensa del cerebro y en la regulación de la impulsividad y el movimiento.
  • La exposición ambiental a toxinas y productos químicos durante el embarazo, especialmente al plomo, puede ser un factor contribuyente. Los estudios han indicado una relación entre el TDAH y los niveles de plomo en el torrente sanguíneo. Un estudio de 2010, publicado por el Journal of Child Psychology and Psychiatry, encontró que la exposición al plomo estaba asociada con el tipo combinado de TDAH impulsividad-hiperactividad, pero no con el tipo desatento. Aún así, es importante recalcar que esta es una causa muy poco frecuente.
  • El consumo de alcohol o tabaco durante el embarazo se ha asociado con síntomas de TDAH en niños en varios estudios. Pero investigaciones más recientes publicadas en abril de 2016 de nuevo por Journal of Child Psychology and Psychiatry no encontraron apoyo para una asociación causal entre fumar durante el embarazo y el TDAH. Del mismo modo, otro estudio publicado un año después en el International Journal of Epidemiology concluyó que el consumo materno de alcohol estaba asociado con los síntomas de TDAH, pero no con los diagnósticos clínicos de TDAH. Aun así, las mujeres embarazadas deben abstenerse de consumir alcohol y fumar debido a otros riesgos conocidos.
  • La lesión cerebral traumática en la primera etapa de la infancia también se ha relacionado con el desarrollo de trastornos psiquiátricos. Entre esos trastornos, el TDAH es el más comentado, con una prevalencia de alrededor del 20 por ciento, señala un estudio publicado en marzo de 2018 en JAMA Pediatrics.
  • El parto prematuro o el bajo peso al nacer del bebé pueden aumentar el riesgo de TDAH. Algunas investigaciones han sugerido una correlación a lo largo de un gradiente: cuanto más bajo es el peso al nacer o más alto es el nivel prematuro, mayor es el riesgo de TDAH.
  • La dieta y los factores de comportamiento, como el consumo excesivo de azúcar o aditivos alimentarios o el tiempo excesivo mirando una pantalla (televisión, smartphone, tabletas, ordenadores, etc.) se han asociado también con el TDAH. Si bien es cierto que estos factores pueden exacerbar los síntomas, las investigaciones no respaldan estas afirmaciones.

Tratamiento para el TDAH

No existe cura para el TDAH, pero un enfoque de tratamiento adecuado puede ayudar a controlar muchos de sus síntomas. Esto puede implicar tomar medicamentos, aprender ciertas estrategias de comportamiento e implementar cambios en el estilo de vida para ayudar con la concentración y la organización.

En los niños menores de seis años con TDAH, los tratamientos suelen ir dirigidos hacia terapias conductuales antes que a la medicación. De esta forma se ofrece refuerzo para mejorar el comportamiento y sus habilidades sociales. Los medicamentos utilizados para tratar niños con TDAH pueden incluir estimulantes, no estimulantes y, en ocasiones, antidepresivos.

Las rutinas y horarios pueden ser parte de las estrategias que beneficien a los niños con TDAH; rutinas a realizar a diario, orden en el hogar o en su propio espacio, recordatorios sobre tareas, etc. Un tratamiento personalizado puede ayudar a controlar los síntomas del TDAH y mejorar la calidad de vida de los niños.

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